¿Aumenta la píldora anticonceptiva el riesgo de depresión?

Algunos estudios sugieren una relación entre el uso de anticonceptivos orales y un mayor riesgo de depresión. Sin embargo, es importante tener en cuenta que otros factores, como antecedentes familiares de depresión, déficit hormonales o de micronutrientes, también pueden contribuir a este riesgo.

Uso de anticonceptivos hormonales y riesgo de depresión

Algunos estudios han encontrado una relación entre la anticoncepción hormonal y un mayor riesgo de depresión, mientras que otros no.

Entre los primeros encontramos un estudio publicado en la revista JAMA Psychiatry y realizado en la Universidad de Copenhague (Dinamarca) que encontró que el uso de anticonceptivos hormonales, incluidas las píldoras anticonceptivas o implantes, aumenta el riesgo de padecer depresión (1).

Para llevar a cabo este estudio, los investigadores analizaron una base de datos de más de un millón de mujeres que usaban antidepresivos y vieron una relación entre las que usaban anticoncepción hormonal y las que padecían este trastorno mental frente a las que usaban otros métodos anticonceptivos, como los de barrera.

Los investigadores analizaron el uso de anticonceptivos hormonales y la depresión posterior de dos maneras diferentes. Evaluaron a mujeres que habían recibido un diagnóstico de depresión así como a mujeres a las que se les había recetado antidepresivos; estos análisis se realizaron por separado y obtuvieron resultados estadísticamente equivalentes.

En comparación con las mujeres que no usan anticonceptivos hormonales, las que utilizaron píldoras anticonceptivas tenían un 23% más de posibilidades de tener que tomar antidepresivos.

Además, comprobaron que el riesgo de sufrir depresión era mayor si estos anticonceptivos hormonales se usaban en la adolescencia. Así, el riesgo en chicas de 15 a 19 años que sí usaban anticonceptivos hormonales era un 80% mayor que en las que no usaban este tipo de anticonceptivo, aumentando hasta el 120% si la píldora incluía progestina.

También había más o menos riesgo según el tipo de anticonceptivo hormonal. Por ejemplo, el riesgo era un 34 por ciento mayor entre las que usaban píldoras con la hormona progestina y hasta un 60% mayor en las que usaban anillo vaginal, mientras que el riesgo se duplicaba para quienes usaban el parche anticonceptivo.

Entre los estudios contrarios a esta relación encontramos uno realizado en Suecia que concluyó que el uso de anticonceptivos hormonales está asociado con efectos secundarios en el estado de ánimo pequeños, pero estadísticamente significativos en la fase intermenstrual. Estos hallazgos están impulsados ​​por un subgrupo de mujeres que claramente sufren efectos secundarios relacionados con estos anticonceptivos. Sin embargo, se observaron efectos positivos en el estado de ánimo en la fase premenstrual y la proporción de mujeres con un empeoramiento del estado de ánimo clínicamente relevante no difirió entre los grupos de tratamiento (2).

¿Por qué los anticonceptivos hormonales aumentan el riesgo de depresión?

Las hormonas tienen una importante influencia en nuestro estado de ánimo. 

Los datos además indican que actualmente las mujeres son más propensas que los hombres a sufrir depresión.

Algunos estudios apuntan a los cambios hormonales que sufren las mujeres. Es cierto que hay otros muchos motivos en la sociedad actual que pueden influir sobre las mujeres, tales como nivel de estrés, carga mental, experiencias traumáticas o incluso los niveles de testosterona, más bajos en las mujeres.

Algunos investigadores creen que las hormonas en los anticonceptivos orales pueden afectar la química del cerebro y provocar cambios en el estado de ánimo. 

También es posible que las necesidades aumentadas de vitamina B en mujeres que toman anticoncepción oral influyan en el deterioro de la salud emocional. 

¿Debemos dejar de usar los anticonceptivos hormonales?

Aproximadamente 220 de cada 1000 mujeres que usaron anticonceptivos hormonales desarrollaron depresión, en comparación con 170 de cada 1000 que no lo hicieron. Esto indica que solo algunas personas serán susceptibles a este efecto secundario. No se sabe con seguridad quiénes, aunque se pueden tener en cuenta otros factores que aumentan este riesgo antes de recetar o no antidepresivos.

Al final, como el resto de medicamentos tiene riesgos y beneficios, por lo que debes analizar junto a tu profesional médico y tu pareja, los beneficios y riesgos de cada medicación antes de tomar la decisión más acertada.

Otros factores que aumentan el riesgo de depresión

Hay muchos factores potenciales que pueden aumentar el riesgo de desarrollar depresión (3):

- Una historia familiar de depresión, sobre todo de familiares en primer grado.

- Historia personal de depresión o ciertos rasgos de personalidad como pesimismo; sensibilidad al cambio, pérdida o rechazo; baja autoestima; autocrítica; y dependencia excesiva de los demás.

- Enfermedad crónica o dolor crónico. Enfermedades como el Parkinson o la enfermedad de Huntington y afecciones como los accidentes cerebrovasculares pueden causar cambios químicos en el cerebro que se han relacionado con trastornos depresivos. Además, vivir con enfermedades graves o crónicas como la enfermedad de Alzheimer, artritis, cáncer, dolor crónico, enfermedad cardiovascular, demencia, diabetes, esclerosis múltiple o enfermedad de la tiroides es estresante y puede dar lugar a la depresión.

-Los trastornos del sueño también ponen a las personas en riesgo de depresión. Dormir mal de manera continuada mina nuestra salud mental. 

- Abuso de sustancias como drogas, alcohol.

- Ciertos medicamentos. Por ejemplo, se ha descubierto que algunos medicamentos para la presión arterial alta o para dormir aumentan el riesgo de depresión.

- Eventos estresantes de la vida (como la muerte de un ser querido o un divorcio).

- Antecedentes de abuso físico, sexual o emocional.

- Aislamiento social o falta de apoyo.

- Cambios hormonales (como los que ocurren durante el embarazo o la menopausia).

- Déficit de micronutrientes. Los micronutrientes son nutrientes que el cuerpo necesita en pequeñas cantidades para funcionar correctamente, incluidas las vitaminas y los minerales. Algunas investigaciones han encontrado que las personas que tienen deficiencia de ciertos micronutrientes, como la vitamina D, los ácidos grasos omega-3 y ciertas vitaminas B (B1, B9 o B12), pueden tener más probabilidades de experimentar síntomas de depresión.

Es importante tener en cuenta que no todas las personas expuestas a estos factores de riesgo desarrollarán depresión ni las personas que no tienen ningún factor de riesgo conocido están exentas de desarrollar depresión.

Fuentes:

(1) Charlotte Wessel Skovlund, Lina Steinrud Mørch, Lars Vedel Kessing, Øjvind Lidegaard, Association of Hormonal Contraception With Depression. JAMA Psychiatry. https://jamanetwork.com/journals/jamapsychiatry/fullarticle/2552796

(2) Cecilia Lundin, Kristina Gemzell Danielsson, Marie Bixo, Lena Moby, Hanna Bengtsdotter, Izabella Jawad, Lena Marions, Jan Brynhildsen, Agota Malmborg, Ingela Lindh, Inger Sundström Poromaa, Combined oral contraceptive use is associated with both improvement and worsening of mood in the different phases of the treatment cycle—A double-blind, placebo-controlled randomized trial, Psychoneuroendocrinology, Volume 76, 2017, https://doi.org/10.1016/j.psyneuen.2016.11.033

(3) Depression. National Institute of Mental Health website. Available at: http://www.nimh.nih.gov/health/topics/depression/index.shtml

 

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