Beneficios de la terapia psicológica en la salud de la mujer

Desde mejora de la autoestima, disminución de la ansiedad y estrés emocional… hasta el alivio del malestar ocasionado por enfermedades orgánicas graves, son algunos de los (muchos) beneficios que puede aportar la terapia psicológica a la salud de la mujer. A pesar del estigma que existe respecto a la salud mental, las evidencias sobre la eficacia de recibir ayuda psicológica son cada vez mayores, y es importante que conozcas cómo podrías beneficiarte tú.

Salud de la mujer desde una perspectiva de género

Las mujeres desde siempre hemos experimentado muchos desafíos tanto biológicos, ambientales como psicosociales que a menudo tienen un impacto significativo en nuestra salud mental y bienestar. A nivel histórico, el hecho de ser conocidas como el “sexo débil”, como seres frágiles y emocionales, ha estigmatizado durante generaciones nuestro malestar, provocando creencias incorrectas y favoreciendo la aplicación de métodos de tratamiento controvertidos (intervenciones sexuales sin consentimiento, lobotomías y mucho más) [1].

Un estudio realizado por Freeman y Freeman en 2013 [2], analizó 12 encuestas sobre trastornos mentales realizadas en Gran Bretaña, Alemania, Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, Chile y Sudáfrica. Observaron que las mujeres presentan prevalencias más altas, además de una probabilidad mayor (entre un 20-40% más), que los hombres de sufrir depresión y ansiedad [1]. Con todo ello, adquiere especial relevancia el hecho de que las mujeres no únicamente presentamos tasas más elevadas de trastornos mentales, sino que además también presentamos sintomatología más grave e incapacitante [3]. Estos datos son concordantes con los obtenidos en la encuesta nacional de salud realizada en España entre octubre de 2016 y octubre de 2017 con una muestra de 29.195 personas, donde se observó que las mujeres referían problemas de salud mental con mayor frecuencia que los hombres (14,1% mujeres, frente a un 7,2% hombres), y que la depresión, observada en la misma proporción que la ansiedad (6,7%), es del doble en mujeres (9,2%) que en hombres (4%) [4]. Estudios como el de Sáenz-Herrero (2015), muestran además que las mujeres presentan también más probabilidades de ser diagnosticadas de trastornos límite de la personalidad y de trastornos de la alimentación [citado en 5]. En consonancia con lo anterior, dentro del contexto español estudios como el de Arias-de la Torre et al. (2019) confirman también una mayor prevalencia de mala salud mental en las mujeres [citado en 5].

Tal y como recoge la Asociación Americana de Psicología (APA), en general, los problemas de salud física y mental de las mujeres están relacionados con entorno complejos y diversos (económico, biológico, de desarrollo, psicológico y sociocultural) [6], por lo que no es de extrañar que existan mayores prevalencias de mala salud mental en mujeres de todas las edades. Y es que, como mencionan Bacigalupe et al. en su estudio de 2020, el género es un importante determinante de la salud mental. Las experiencias de desigualdad, los estereotipos de género, el sexismo histórico y muchos otros factores sociales pueden tener un peso importante en la gestión que se lleva de la salud de la mujer en el ámbito asistencial y sanitario, favoreciendo especialmente que tenga lugar una sobremedicalización de la salud mental de las mujeres [5].

Terapia psicológica: ¿qué tipos de terapia existen?

Si bien parece que las mujeres presentamos más vulnerabilidad a tener problemas de salud (ya sea mental, o de cualquier otra índole), eso no implica que siempre vaya a ser así, ni mucho menos que vayan a ser experimentados de la misma forma para todas. Podemos padecer trastornos diversos (relacionados o no, con nuestro sexo y género), y a la vez un mismo problema puede vivirse de maneras distintas, por lo que también pueden abarcarse desde soluciones y perspectivas diferentes. Dado que parte de las preocupaciones de salud en mujeres están relacionadas (o inciden directamente) con el ámbito de la salud mental, la terapia psicológica deviene una herramienta eficaz y útil para gestionar nuestros problemas de salud, por lo que es importante conocer qué tipos de terapias existen y cómo nos pueden ayudar. Vamos a ver algunas de las más utilizadas en la actualidad:

  • Terapia cognitivo-conductual. Es una de las terapias que más se usan en la actualidad y que mayor eficacia ha demostrado en general para la mayoría de trastornos, incluso otras enfermedades como el cáncer [8,9]. Realizada de forma individual o en grupo, busca modificar las posibles creencias y pensamientos distorsionados en nuestros esquemas de pensamiento, mediante técnicas cognitivo-conductuales como el entrenamiento de habilidades sociales, técnicas de exposición para la ansiedad o la reestructuración cognitiva.
  • Terapia cognitiva basada en el mindfulness o atención plena. Centrada en el diálogo y el contexto de la persona, este tipo de terapia busca mejorar la salud emocional a través de la aceptación y una actitud sin juicios hacia la persona. Combina ejercicios de meditación y atención plena con elementos de la terapia cognitivo-conductual, y se ha mostrado útil para gestionar el estrés emocional y la ansiedad, entre otros.
  • Terapia sistémica. Con un enfoque más integrador y constructivista, ​​esta terapia se centra especialmente en el ámbito de las relaciones interpersonales. Se emplea especialmente para tratar problemas familiares y de pareja, aunque también de forma individual. Permite trabajar con varios miembros de un mismo núcleo familiar.
  • Terapia breve. Surgida de la terapia sistémica, es un modelo breve y efectivo para tratar problemas que pueden tener una solución más rápida que con otras terapias. Centrada en el presente, busca incrementar la autoeficacia y la motivación para el cambio, empleando técnicas como la escucha reflexiva. Está orientada a tratar problemas psicológicos específicos y concretos, pero no son aconsejables para trastornos clínicamente significativos [10].
  • Psicoterapia interpersonal. Es un modelo terapéutico basado en el análisis de los elementos sociales que pueden influir en el desarrollo de los trastornos mentales. Esta terapia se centra en buscar la conexión entre los síntomas y los problemas interpersonales que puedan presentarse, es decir, en ver hasta qué punto las relaciones sociales pueden estar influyendo o causando sintomatología patológica en la persona. Se ha mostrado útil en casos de trastornos de la alimentación como la bulimia, o para la depresión [8,9].

Aplicaciones y beneficios de la psicoterapia

Llegados a este punto, y sabiendo qué tipos de terapias existen a tu alcance, quizá te estés preguntado de qué manera te puede ayudar acudir a terapia psicológica, y qué beneficios puede aportar en cuanto a tu salud en general.

Pues bien, existen numerosos estudios que demuestran la eficacia de las distintas terapias psicológicas en la salud de la mujer. Por ejemplo, en casos de cáncer de mama, los efectos del acompañamiento psicológico muestran que el tratamiento grupal cognitivo-conductual es una herramienta terapéutica eficaz a la hora de mejorar la ansiedad. En el estudio de Narváez et al. (2008) las mujeres que recibieron tratamiento psicológico pasaron de tener una puntuación de 35 en la escala de ansiedad (STAI-AE), a un 27.37, es decir, redujeron la ansiedad mejoraron en los niveles depresión, registraron mejoras en la autoestima y también mejoraron en la imagen corporal y la sexualidad, observándose un aumento del número de mujeres que registraban un nivel de satisfacción sexual adecuada tras el tratamiento [11].

Por otra parte, se ha mostrado también la eficacia de la psicoterapia en el embarazo, tanto durante como después del parto. Dado que, a nivel internacional, la prevalencia de síntomas de ansiedad en mujeres embarazadas oscila entre un 15 y 30% [13], es importante ofrecer tratamientos psicológicos como la terapia cognitivo-conductual (TCC) o el Mindfulness y atención plena (AP), ya que se han visto efectivos para la disminución de los niveles de estrés y ansiedad [13,14,15]. Por ejemplo, en el estudio de Rodríguez Durán et al. (2020), se observó que los niveles de ansiedad de las mujeres pasaron de puntuaciones 30-40 en la escala MAAS (donde 1 significa poca ansiedad y 93 mucha ansiedad), a niveles de 0-10 tras recibir tratamiento psicológico (TCC y AP), puntuaciones que se mantuvieron a largo plazo 3 meses después de finalizar los tratamientos [13].

Efectos similares son los obtenidos a la hora de ofrecer tratamiento psicológico durante el posparto o en casos de depresión posparto [16]. Estudios de diversas partes del mundo muestran la eficacia preventiva de la psicoterapia durante el embarazo para tratar la sintomatología depresiva y prevenir la depresión posparto [17,18,19,20], así como también su eficacia en mujeres que, tras el parto, mostraban síntomas de depresión [21,22]. En un estudio de Cho et al., en 2008, 15 mujeres embarazadas con puntuaciones altas de depresión y posible riesgo de desarrollar depresión posparto, recibieron terapia cognitivo-conductual durante un plazo de 9 semanas. Tras el parto, las mujeres que habían recibido esas sesiones de terapia durante el embarazo registraron niveles más bajos de depresión posparto que aquellas que no lo habían recibido (18,3% frente al 30%) [17]. Tal y como se puede observar en la figura 1, la sintomatología depresiva fue disminuyendo con el paso de las sesiones, hasta llegar a niveles mucho más bajos un mes después del parto.


Figura 1. Cambios en los niveles de depresión a lo largo del período de evaluación. Gráfico extraído de Antenatal Cognitive-behavioral Therapy for Prevention of Postpartum Depression: A Pilot Study. por Cho et al. (2008) [17]

De manera mucho más general, las aplicaciones de la psicoterapia también resultan útiles y eficaces en muchísimos otros aspectos de la salud de la mujer, como son la disminución de la ansiedad y depresión en mujeres con síndrome premenstrual [23], la mejora de la autoestima y reducción de sintomatología ansiosa y depresiva y de tipo postraumático de mujeres víctimas de violencia de género [24], fomentar el crecimiento postraumático (o capacidad de cambio positivo) después de una ruptura amorosa [25], la mejora de las conductas desadaptativas en trastornos de conducta alimentaria [26], y hasta mejoras en el bienestar físico y psicológico en casos de diabetes [27, 28].

En definitiva, como ya habrás podido ver, ¡los beneficios de asistir a terapia psicológica son infinitos! Es importante que cuides de tu salud mental, al igual que cuidas de tu salud física, pues la interacción entre ambas resulta inevitable. Así que ya sabes, consulta sin miedo a profesionales de la salud mental y recibe el acompañamiento psicológico que necesites. ¡Nunca es tarde para empezar a cuidarte!

Fuente:

[1] Therapy for Women. (2019). GoodTherapy. Recuperado de: https://www.goodtherapy.org/learn-about-therapy/issues/women-issues

[2] Freeman, D., & Freeman, J. (2013). The stressed sex: Uncovering the truth about men, women, and mental health. Oxford University Press. https://psycnet.apa.org/record/2012-26271-000

[3] Ramos-Lira, L. (2014). ¿Por qué hablar de género y salud mental? Salud Mental, 37(4), 275–281. http://www.scielo.org.mx/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S0185-33252014000400001

[4] Encuesta Nacional de Salud de España 2017. (2017). Ministerio de Sanidad, Consumo y Bienestar Social. https://www.mscbs.gob.es/estadEstudios/estadisticas/encuestaNacional/encuesta2017.htm

[5] Bacigalupe, A., Cabezas, A., Bueno, M. B., & Martín, U. (2020). El género como determinante de la salud mental y su medicalización. Informe SESPAS 2020. Gaceta Sanitaria, 34, 61–67. https://doi.org/10.1016/j.gaceta.2020.06.013

[6] American Psychological Association, Girls and Women Guidelines Group. (2018). APA guidelines for psychological practice with girls and women. Recuperado de: http://www.apa.org/about/policy/psychological-practice-girls-women.pdf

[7] García-Allen, J. (2021). Los 10 tipos de terapia psicológica más eficaces. Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/clinica/tipos-terapia-psicologica-mas-eficaces

[8] Echeburúa, E., Salaberría, K., de Corral, P. & Polo-López, R. (2010). Terapias Psicológicas Basadas en la Evidencia: Limitaciones y retos de futuro. Revista Argentina de Clínica Psicológica, 29(3), 247–256. https://www.redalyc.org/articulo.oa?id=281921798006

[9] Echeburúa, E., De Corral, P. (2001). Eficacia de las terapias psicológicas: de la investigación a la práctica clínica. International Journal of Clinical and Health Psychology, 1, 181–204. https://www.researchgate.net/publication/306535413_Eficacia_de_las_terapias_psicologicas_De_la_investigacion_a_la_practica_clinica

[10] Hewitt Ramírez, N., & Gantiva Díaz, C. A. (2009). La terapia breve: una alternativa de intervención psicológica efectiva. Avances en Psicología Latinoamericana, 27(1), 165–176. http://www.scielo.org.co/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1794-47242009000100012

[11] Narváez, A., Rubiños, C., Gómez, R., García, A., & Cortés-funes, F. (2008). Valoración de la eficacia de una terapia grupal cognitivoconductual en la imagen corporal, autoestima, sexualidad y malestar emocional (ansiedad y depresión) en pacientes de cáncer de mama. Psicooncología, 5(1), 93–102. https://revistas.ucm.es/index.php/PSIC/article/view/PSIC0808130093A

[12] Font, A., & Rodríguez, E. (2007). Eficacia de las intervenciones psicológicas en mujeres con cáncer de mama. Psicooncología, 4(2), 423–446. https://revistas.ucm.es/index.php/PSIC/article/view/PSIC0707220423A

[13] Rodríguez Durán, C. A., & Moreno Coutiño, A. B. (2020). Evaluación de dos tratamientos psicológicos para mujeres embarazadas con sintomatología ansiosa. Psicología y Salud, 31(1), 69–79. https://doi.org/10.25009/pys.v31i1.2677

[14] Green, S. M., Haber, E., Frey, B. N., & McCabe, R. E. (2015). Cognitive-behavioral group treatment for perinatal anxiety: a pilot study. Archives of Women’s Mental Health, 18(4), 631–638. https://doi.org/10.1007/s00737-015-0498-z

[15] Matvienko-Sikar, K., Lee, L., Murphy, G., & Murphy, L. (2016). The effects of mindfulness interventions on prenatal well-being: A systematic review. Psychology & Health, 31(12), 1415–1434. https://doi.org/10.1080/08870446.2016.1220557

[16] De Feo, E., Mead, D. & Amer, K. (2019). The Effectiveness of Psychotherapy in the Treatment of Postpartum Depression. The Grace Peterson Nursing Research Colloquium. Recuperado de: https://via.library.depaul.edu/nursing-colloquium/2019/summer/27/

[17] Cho, H. J., Kwon, J. H., & Lee, J. J. (2008). Antenatal Cognitive-behavioral Therapy for Prevention of Postpartum Depression: A Pilot Study. Yonsei Medical Journal, 49(4), 553–562. https://doi.org/10.3349/ymj.2008.49.4.553

[18] Milgrom, J., Schembri, C., Ericksen, J., Ross, J., & Gemmill, A. W. (2011). Towards parenthood: An antenatal intervention to reduce depression, anxiety and parenting difficulties. Journal of Affective Disorders, 130(3), 385–394. https://doi.org/10.1016/j.jad.2010.10.045

[19] Dennis, C. L., & Dowswell, T. (2013). Psychosocial and psychological interventions for preventing postpartum depression. Cochrane Database of Systematic Reviews. https://doi.org/10.1002/14651858.cd001134.pub3

[20] Pessagno, R. A., & Hunker, D. (2012). Using Short-Term Group Psychotherapy as an Evidence-Based Intervention for First-Time Mothers at Risk for Postpartum Depression. Perspectives in Psychiatric Care, 49(3), 202–209. https://doi.org/10.1111/j.1744-6163.2012.00350.x

[21] Mulcahy, R., Reay, R. E., Wilkinson, R. B., & Owen, C. (2009). A randomised control trial for the effectiveness of group interpersonal psychotherapy for postnatal depression. Archives of Women’s Mental Health, 13(2), 125–139. https://doi.org/10.1007/s00737-009-0101-6

[22] Reay, R., Fisher, Y., Robertson, M., Adams, E., & Owen, C. (2005). Group interpersonal psychotherapy for postnatal depression: a pilot study. Archives of Women’s Mental Health, 9(1), 31–39. https://doi.org/10.1007/s00737-005-0104-x

[23] Shariati, K., Ghazavi, H., Saeidi, M., Ghahremani, S., Shariati, A., Aryan, H., Shahpasand, M., & Ghazanfarpour, M. (2019). Psychotherapy for Depression and Anxiety in Premenstrual Syndrome (PMS): A Systematic Review and Meta-Analysis. International Journal of Pediatrics, 7(3), 9169–9179. https://doi.org/10.22038/IJP.2018.36729.3197

[24] Matud, M. P., Padilla, V., Medina, L., & Fortes, D. (2016). Eficacia de un programa de intervención para mujeres maltratadas por su pareja. Terapia psicológica, 34(3), 199–208. https://doi.org/10.4067/s0718-48082016000300004

[25] Tapia, Y. R. (2016). Psicoterapia y crecimiento postraumático en el contexto del divorcio y separación. Dialnet. https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=6755324

[26] Alonso del Río, A. (2020). La intervención cognitivo-conductual en TCA. Una revisión sistemática de su efectividad basada en la evidencia. [Tesis de grado, Universidad de Valladolid] http://uvadoc.uva.es/handle/10324/42150

[27] Inga Llanéz, O. del R. (2021). La psicoterapia como herramienta de mejora en el tratamiento de la diabetes. Centros: Revista Científica Universitaria, 10(2), 54–72. https://revistas.up.ac.pa/index.php/centros/article/view/2248

[28] Noroozi, Z., Hamidian, S., Khajeddin, N., Mehrabi Zadeh Honarmand, M., Zargar, Y., Rashidi, H., & Dolatshahi, B. (2017). Improving Depression, and Quality of Life in Patients with Type 2 Diabetes: Using Group Cognitive Behavior Therapy. Iranian journal of psychiatry, 12(4), 281–286. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC5816918/

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