¿Cómo te pueden seguir afectando tus primeras relaciones sexuales?

¿Cómo te pueden seguir afectando tus primeras relaciones sexuales?

Todos hemos pasado por la famosa primera vez. Ese gran acontecimiento que te tenía sin dormir y sobre el que habías puesto unas expectativas desmesuradas para el desastre en el que podría convertirse. Es muy posible que esa presión y esa idealización te hayan llevado a tener experiencias no tan satisfactorias y que, actualmente, sigan condicionando tu vida sexual.

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El falso mito de la virginidad femenina

La virginidad es un concepto totalmente estigmatizado que hace pensar que la mujer, y solo la mujer, pierde su pureza una vez deja de ser virgen. El término se ha ido transformando y adaptando a la sociedad según esta avanzaba, pero su significado originario se limitaba a la rotura del himen. Esta idea arcaica ha depositado una carga monumental sobre muchas mujeres que se han visto condicionadas a la hora de buscar pareja, porque siempre es más atractiva una adolescente virgen. Seguramente también hayáis comprobado después de esa primera vez si has sangrado para confirmar que de verdad él era el primero. Pero ¡sorpresa!, no siempre sangras y no le debes nada a nadie más que a ti misma.

Por mucho que quiera desmitificar este gran tópico, sí que nos veremos envueltos en algún momento de nuestra vida en un primer encuentro sexual con otra persona. Siempre nos han recomendado que fuese con nuestra pareja, que te pusieran velas y pétalos de rosas. ¿Realmente te va tranquilizar un pétalo de rosa cuando no sabes ni dónde poner la mano? La educación sexual será un factor determinante, pero somos seres humanos, el desconocimiento nos hará estar nerviosas e inseguras por mucha teoría que sepamos. Esa falta de confianza y, sobre todo, la inexperiencia, hará que no estemos cómodas con todo lo que hagamos.

Cómo nos pueden determinar en la actualidad esas primeras tomas de contacto

A pesar de ser una experiencia que no debería condicionarnos en el futuro o con otras personas, una primera toma de contacto siempre te puede orientar a la hora de imaginar cómo puede funcionar algo. Una idea que debemos meternos en la cabeza es que la segunda vez tampoco será perfecta.

La idealización de las relaciones sexuales provoca que intentemos reproducir actitudes o gestos que hayamos visto en películas o, si eres más precoz, en el porno, dejando de lado lamentablemente el momento, tus sentimientos y los de la persona con la que lo compartirás. El hacerlo con alguien con quien sientas confianza te ayudará a perder el miedo a fallar y a experimentar, ya que si nos acostumbramos a fingir y a obviar la comunicación, será cuando lleguen los problemas. Apartando nuestras necesidades y cediendo a cosas por la otra persona, solo estaremos agrandado nuestro malestar y será el origen del sentimiento de rechazo, porque asociaremos esas malas experiencias a la práctica del sexo.

Cómo superar esas malas experiencias y ganar confianza

El rechazo al sexo provocado por malas experiencias pueden hacer sentir fobia. Incluso (y esto no nos permitirá avanzar) creer que somos los únicos que sentimos esto. La erotofobia es real, y es el término empleado para referirnos al rechazo que nos puede transmitir el sexo. Si te sientes incómoda ante la idea de practicar sexo, evitas acercamientos, sientes el cuerpo tenso si crees que se va a producir un encuentro o incluso padeces de dolores estomacales, no te fuerces. Es muy importante resolver lo que no está bien e ir a la raíz del problema para no seguir agrandando la bola.

1. Identifica el problema, debes saber dónde está el fallo y de dónde viene para poder trabajar en ello.

2. Normalízalo, como ya hemos dicho, no serás ni la primera ni la última persona en el mundo que sienta rechazo al sexo. Normalizando e interiorizando esto hará que dejemos de verlo como un tabú.

3. No tengas miedo de recurrir a un terapeuta o recibir ayuda psicológica. Si crees verdaderamente que el sexo condiciona tus relaciones y lo ves como un inconveniente que no has podido resolver nunca sola, acude a profesionales.

4. Refuerza tu autoestima y confianza en ti misma.

5. Conoce tu cuerpo. La masturbación nos ayudará a descubrir qué nos gusta y cómo. Antes de disfrutar con otra persona, debes disfrutar contigo misma. Masturbarse aumentará también nuestra conciencia y deseo sexual.

6- Si experimentas dolor en la penetración, puede deberse al bloqueo mental por las malas experiencias pasadas o a temas fisiológicos como la sequedad vaginal. La dispareunia o dolor en las relaciones sexuales dificulta el sexo, así que averigua la causa para solucionarlo y busca ayuda de un profesional médico. 

7- Para disfrutar plenamente del sexo, lo primero es tener la libido alta y que realmente tengamos ganas de mantener relaciones. Nunca te obligues a hacer algo que no te apetece. 

Nunca veas el sexo como una obligación, llega hasta donde quieras y confía en ti y en tu pareja. Cuando lo percibas como algo natural, que quieres hacer y encuentres lo que va contigo, será cuando empezarás a disfrutar.

Los presentes artículos son de divulgación. Como tal, todos los artículos son redactados y revisados concienzudamente pero es posible que puedan contener algún error o que no recojan todos los enfoques sobre una materia. Por ello, la web no sustituye una opinión o prescripción médica o psicológica. Ante cualquier duda sobre tu salud o la de tu seres queridos es recomendable acudir a una consulta profesional para que pueda evaluar la situación en particular y, eventualmente, prescribir el tratamiento que sea preciso. Señalar a todos los efectos legales que la información recogida en la web podría ser incompleta, errónea o incorrecta, y en ningún caso supone ninguna relación contractual ni de ninguna índole.

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