Ciclicidad Femenina ¿Qué es?

Ciclicidad, esa palabra que seguramente estás escuchando mucho últimamente pero que no consigues entender lo que es, su fuerza, todo el bien que te puede hacer. 

Ahora es el momento de empezar a vivir cíclicamente. Durante los días que vayas a estar descansando, aprovecha y reconecta contigo, con tu naturaleza, con tu ciclicidad, con tu fuerza. 

Vivir cíclicamente significa ser dueña de tu vida, vivir a favor de la corriente y no en contra. No significa dejarse llevar, sino empoderarse para que la vida vaya por donde tu quieres, por donde tú necesitas, por el que es tu camino. 

Entender que todos los días no estamos igual, que no tenemos la misma energía, las mismas ganas, el mismo buen humor, es lo primero para respetarnos y que nuestro alrededor nos respete. 

¿Cuántas veces te has mirado al espejo y te has visto estupenda? ¿Y cuantas otras, siendo la misma persona, con la misma ropa, el mismo pelo…, te has mirado y no te ha gustado lo que veías? 

Seguramente al menos dos o tres en cada ciclo. 

Saber que cuando te ves estupenda es porque seguramente es verdad, y tus hormonas te están ayudando a verlo, es una maravilla. 

Al igual que cuando te mires y no te veas tan maravillosa, no es real, es porque estás en un momento del ciclo donde tu maravilloso cuerpo no está por lucir, sino por descansar, parar, meditar… 

Tener este poder nos ayuda a dejar de juzgarnos, a pensar en qué momento estamos, y si lo que estamos pensando, sintiendo, viendo…es del todo real o hay algún otro motivo bioquímico. 

Pensemos que lo que menos somos es carne y huesos, somos químicos. Dentro de nuestro organismo durante todo el día hay “sustancias” activando otras “sustancias”, nuevas rutas, en todos los órganos para que seamos lo que somos, pensemos cómo lo hacemos, veamos lo que vemos. 

Somos pura química y entendiendo esto, nuestro poder seguro crece. 

Tanto si estás en tus años fértiles como si no, eres Cíclica. 

Durante la menopausia no tenemos tanta carga hormonal pero seguimos teniendo la influencia de la luna y a ella es a quien podemos mirar, para redescubrirnos en esa nueva etapa. 

Ciclicidad significa amarnos tal y como somos, maravillosos seres de Luz. 

Conociendo nuestra ciclicidad podemos descubrir si hay algo que no funciona bien. Si durante los días menstruales siento mucho dolor, mucho cansancio, mucho sangrado…algo no va del todo bien. ¡Averiguemos! Seamos dueñas de nuestra vida.

Si estoy todo el mes igual, al mismo ritmo, sin tiempo para descansar. Tomando energizantes, vitaminas, para no decaer. ¡No estoy bien! Tengo que parar, reponerme para volver a arrancar con toda la fuerza. 

Y qué pasa, ¿no podemos permitirnos el lujo de parar, de ir más despacio? Si no lo hacemos nosotras por iniciativa, nuestro cuerpo en algún momento lo hará. No seamos esclavos del sistema. Aprendamos a decir no, a ir más despacio algunos días, ya que eso se verá recompensado los días que sí que podemos ir al 200%. 

Si entendemos y hacemos entender que hay determinados días del ciclo que somos más productivas ideando y otros ejecutando esas ideas, ¿quien no nos querría en su equipo? 

Podríamos dividir en 4 etapas, normalmente dos de ellas están bien diferenciadas y las otras dos hay que buscar un poco más. 

Empezamos con la menstruación. En esta fase estás solo para ti, para nadie más. Estas para estar tranquila, ir más despacio, tomar alimentos amorosos, calentitos, nutritivos. Tu cuerpo está soltando, acompañémoslo. 

Si te permites parar, tu cuerpo te recompensará con maravillosas ideas, con resolución de conflictos que antes veías imposible, con claridad en infinidad de cosas. Pero para que la magia pase, hay que parar, mirar, escuchar. 

Tu familia puede acompañarte acurrucados contigo en el sofá, ofreciendo tranquilidad, infusiones.. 

Tras la menstruación, soltamos para resurgir. Llega la fase folicular. Durante esta fase empezamos a subir, a despertar del letargo en el que estábamos metidas, a dar forma a las ideas y pensamientos que tuvimos, a creer en nosotras en que todo lo podemos. Durante estos días, sí que es un buen momento para pedirnos más, mucho más. Para tomar si necesitamos plantas que nos ayuden a ir más, a llegar a más, más lejos. Nuestro cuerpo nos seguirá con mucho placer. 

Buen momento para salir con la familia. Para explorar nuevos hábitats, jugar, reír, bailar. 

El siguiente paso será la ovulación. Son unos días en los que sentiremos que estamos muy bien. Sentiremos que nuestro cuerpo, nuestra mente, nuestra alma, está todo en equilibrio. Solo queremos salir, vivir, reír, amar. 

Sigue siendo un muy buen momento para crear, producir. 

Tras la ovulación, poco a poco nuestro cuerpo empezará a bajar. Necesita reponerse de todo el gasto de las dos fases anteriores y prepararse para la menstruación. No debemos luchar. Debemos acompañarnos en la bajada. Aceptar que ahora hacemos Ciclimenos, porque anteriormente hemos hecho más. 

Prepararnos para una posible implantación del óvulo fecundado y/o para una nueva gran idea. 

Estos días, nuestra familia puede acompañarnos entendiendo que queremos estar solas, que tenemos menos energía, menos ganas. No queremos pelear pero si no nos comprendemos, ni nos comprenden, seguramente algún conflicto se generará.

Gran momento para limpiarnos física, emocional y energética… 

Darnos baños con sales de Epsom y bicarbonato, empezar la cura del limón, soltar… 

Cuando sabemos cómo es cada fase, solo nos queda poner en práctica lo sabido y sentirlo, anotarlo, meditarlo. 

Es muy bueno parar pensar, anotar lo que sentimos y lo que pensamos. Son herramientas que la vida nos presenta para ver cómo estamos y así, poder mejorar. 

Seguir un diario menstrual donde poder anotar nos ayudará a conseguirlo antes, vernos y aprovecharnos de la ciclicidad.

Marien Belloch, Farmacéutica integrativa

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